Cocina con nervio

BLUEIZAR


Una vez escuché al compositor Kike Santander, que a la hora de componer un disco la primera canción tiene que ser explosiva, que produzca emociones, transmitiendo cosas positivas.

Así empezó la comida que celebramos en el Restaurante BLUEIZAR, restaurante situado en el Hotel Abando de la calle Colón de Larreategui 9, en pleno centro Bilbaíno .

Al centro de la mesa llegaron unos aperitivos, bien construidos, de una magnífica presencia visual, frescura y calidad de producto : unas cuñas de sandía con sabor a Marianito preparado, aceitunas aliñadas con un aceite virgen extra (Soto de Marañón), un aceite que en boca es rico, con un toque ligeramente amargo y un final picante. Además de lo mencionado seguimos el aperitivo con unos crujientes de camarón y unas anchoas en salazón de buena factura.

Continuó la obra con unas ostras con dos tipos de aliño, uno con un zumo de pepino y otro con una infusión de trompetas de la muerte, con un toque de hierba limón, la verdad que estaba tan rica la infusión que incluso me tomé la libertad de tomarme un par de chupitos de la misma.

Continuamos con unas navajas con escabeche de algas, las navajas cortadas en tres trozos para ayuda del comensal, un escabeche ligero y bien proporcionado de sabor marino.

Seguidamente llegaron un txangurro con gazpacho de aguacate, diferente a lo clásico lo que te ayuda a probar nuevos sabores, un acierto, una tarta de foie con px, manzana, saúco y pistacho, un plato bien construido con un foie de película y unos aderezos que te dan idea del potencial del Cocinero. Después los tomates mozzarella y contrastes, esta preparación es lo más rico que he probado este año, por sabor, por potencial y por la buena construcción de la receta . Se trata de cinco bombones de queso líquido recubierto por una capa de cacao que al morderlos explotan en la boca y la inundan de sabor a queso, de repetir y repetir el de idiazabal, le acompañaban tres tomates Cherry inyectados de diferentes aceites y aliños, lo que provocaban un contraste en el paladar por frescura y sabor difícil de olvidar.

La comida continuó con un guiso de pularda de Bresse, con huevo de caserío y tostadas de su piel, con Patė de sus hígados, de este plato destacó su guiso perfecto y el gran sabor y cremosidad que aportaba el huevo. A destacar un plato de salmonetes con patatas panadera y lacado con salsa de caldo de pollo achiote.

Llegados a los postres se nos ofreció unos churros con chocolate y fruta de la pasión, el chocolate junto con la fruta de la pasión denotaban un sabor dulce y ácido, terminando en este último, creando un contraste en boca muy agradable, los churros preparados con un merengue seco etéreo, además un rico postre a base higos y hojas de higueras, destacar de este postre el crujiente de higos. Tengo que confesar que el cocinero del restaurante me regaló una rica porción de una tarta Cheesecake de queso Idiazabal, ya en La Cocina, que en próximas visitas será un postre a pedir fijo.

En el capítulo de vinos, destacar Pies Negros (Rioja), el Finca de Zarzamochuelo (Rioja) Preludio de Sei Solo (Ribera del Duero 2014) y como colofón un Oporto Especial Romariz 2007 vintage Port.

Resumiendo, el cocinero Bruno Lopes, curtido en restaurantes como el Mina, Andra Mari, Kike Dacosta y Tickets , nos presentó un menú bien oficiado, con productos de primera línea y aportes de oficio que hacen de sus platos un primera fila.

A partir de ahora ya tenemos en Bilbao otra referencia gastronómica de primera división.






Bruno Didier chef del BLUEIZAR.